La música de este blog es del disco "La bandada Mancini"

viernes, 27 de febrero de 2015

EL GRAN DÍA: 22 DE FEBRERO "LOS OSCARS"

El domingo 22 empezó como siempre ocurre en las grandes ocasiones: nos dormimos. Confiados en nuestro pequeño "jet lag" pensamos que nos íbamos a despertar pronto, pero eran más de las 7 cuando abrimos los ojos. Inmediatamente se me vino a la cabeza la escena inicial de la película "Cuatro bodas y un funeral". Y no es que fuese excesivamente tarde, pero los nervios son los nervios.
La organización nos había citado a las 9:30 en la esquina de Highland Avenue con Yucca, frente  al Lowels Hotel.
Por cierto, se me había olvidado decir que estaba coja. Ya salí de España con una rodilla mal y, a duras penas, conseguía avanzar a una velocidad lenta, lo que en música es un tempo "largo" con la negra a 20. Para ahorrar tiempo y sufrimientos rodilliles, decidimos coger el autobús (de nuevo la línea 2, a la puerta del hotel) pero lo perdimos y eso nos retrasó bastante.


Cuando llegamos hubo algún lío con nuestros nombre porque, como ocurre a veces en el extranjero, les cuesta entender que tenemos dos apellidos y nos ponen como segundo nombre el primer apellido, pero se solucionó enseguida. Como pudimos ver a lo largo del día, la organización es sumamente eficiente.


 Como seguía bastante coja, nos fuimos quedando rezagados y el personal de la organización se compadeció de mí y, no sólo nos esperaron, sino que nos colocaron los primeros de la fila, eso sí, tras proclamar a los cuatro vientos que yo era la primera ganadora de los Oscars del día, premio a la mejor "lisiada".
Tras recoger la acreditación (que estaba prohibido fotografiar, por eso siempre aparece del revés en las fotos) nos obsequiaron con una bolsa roja LLENA de chucherías para entretenerse, merchandising de las marcas patrocinadoras, una camiseta conmemorativa y una revista de People.


Para agasajar a los invitados a las gradas de la Alfombra Roja, tenían preparados un montón de stands: uno a modo de cafetería, en el que podías tomar café y bollos sin límite; otro era un set de maquillaje (eso sí, había mucha cola); otro era un photocall; otro era un centro para cargar móviles, cámaras, etc.; otro, fotografía en movimiento, en fin, diversión para los invitados.


Desde el primer momento, podías acceder a las gradas y observar los preparativos. De hecho, nosotros, tras tomar un café y unos dulces, estuvimos un rato sentados y de pronto, oímos que nos llamaban desde la alfombra roja. Nos acercamos y se trataba de un periodista que, micrófono en mano y acompañado de un cámara, nos preguntó si nos podía entrevistar. Por supuesto, dijimos que sí y contestamos a sus preguntas sobre nuestra procedencia, lo que nos parecía la alfombra roja, nuestras predicciones para los premios. Fue muy divertido pero… ¡SE NOS OLVIDÓ PREGUNTAR DE QUÉ CADENA ERAN! Ja,ja,ja, hemos salido en alguna televisión norteamericana sin saberlo.  ¡Y además acertamos los ganadores!


Para entretener a los invitados, había un presentador (Michael Kennedy, que debía ser muy conocido por los americanos) que amenizaba, entrevistaba, hacía mini-concursos de cine, nos pedía que posáramos para fotografías o tomas de vídeo.



Llegó la hora de comer y nos sirvieron una comida tipo “picnic” a la vez que el tiempo empeoraba y se ponía a llover ¡y de qué manera! Como había previsión de lluvia, la organización había instalado unas marquesinas con toldos de plástico transparente, pero cuando llovía con ganas, todo aquel que no estuviera bajo los toldos se empapaba.




        
Sin embargo, allí en la Alfombra Roja, era todo brillante y luminoso. Los medios acreditados llevaban ya un rato instalándose y haciendo pruebas. Tuvimos la suerte de que nuestros asientos estaban casi enfrente del set de Canal + y pudimos saludar a Cristina Teba y a Guillermo de Mulder, que son muy simpáticos.

Hacia las 2 y media de la tarde, la alfombra se empezó a despejar, aparecieron unas cuantas personas sacando brillo a los pivotes que sujetaban los cordones centrales, se situaron en el centro los de seguridad (con esmoquin y pinganillo, vamos, como decía Martirio “arreglaos pero informales”) y comenzaron a llegar los famosos. Nos llamó la atención el primero que paseó por la alfombra, al lado de los periodistas, despacito, luciéndose para que le entrevistaran, pero NADIE lo hizo. En el fondo, nos dio un poco de pena. ¡Qué se le va a hacer, la fama es efímera!
                 
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